Posteado por: Arturo López Gallego | julio 23, 2010

EL MAYOR ENEMIGO DE LA SIERRA DE SAN PEDRO

El Parque Natural de Monfragüe estuvo a punto de ser destruido por los desmontes de sus bosques para la plantación de eucaliptos y otras especies de árboles exóticas. El objetivo era la producción de pasta de celulosa para las fábricas de papel. Sin embargo logró detenerse aquel gravísimo impacto y crearse el espacio natural más emblemático de Extremadura. Recientemente se le ha otorgado la protección legal de Parque Nacional.

Monfragüe desde Cerro Gimio

Otro tanto pasó con la creación del Parque Nacional de Cabañeros, en Castilla – La Mancha, para protegerlo de la creación de un campo de tiro para el ejército. Ahí es nada. También salvó por poco su “pellejo” arbolado y poblado por las grandes joyas de la naturaleza ibérica. 

Ahora es el turno de la Sierra de San Pedro, el gran olvidado de la naturaleza ibérica. Como se puede comprobar en esta web, estas serranías no sólo no le van a la zaga a estos Parques Nacionales, si no que superan los valores poblacionales de estos espacios protegidos de la Península Ibérica.

La Sierra de San Pedro ha tenido un enémigo tradicional (en algunos casos podría llamárseles, con todas las reservas, amigos), los grandes popietarios que han utilizado las fincas para caza mayor y menor. Dañando a la naturaleza con las vallas cinegéticas, tan impactantes, pero también permitiendo la existencia de especies presa que han suministrado la base trófica para las poblaciones de depredadores. También han contribuido tradicionalmente a eliminarlos, aunque esto parece estar más controlado en los últimos tiempos (se podría discutir mucho a este respecto). Lo que parece claro es que la protección contra el furtivismo por parte de los grandes terratenientes, de alguna manera puede haber contribuido a la conservación, como sucedió por ejemplo con el famoso Coto de Doñana, precursor del Parque Nacional de Doñana.     

Sin embargo a la Sierra de San Pedro le ha salido en los últimos tiempos un triste enemigo; la propia administración de Extremadura, quien gestiona de forma deficiente este entorno, protegido debilmente por figuras de conservación menores: ZEPA, LIC o ZIR que no tienen una fuerza legal suficiente para defenderlo de las agresiones contínuas. Permitiendo a los terratenientes de la caza campar a sus anchas por un territorio con un vacío legal manifiesto. Últimamente existen impactos tan llamativos y extendidos como las construcciones ilegales de segundas residencias contra las cuales las administraciones actúan de una forma tímida y débil, permitiendo nuevos y gravísimos daños medioambientales. 

Construcciones ilegales en la Sierra de San Pedro

La última gran amenaza viene de nuevo de manos de la propia Junta de Extremadura, que pretende construir una autovía entre dos ciudades extremeñas que ya estan bien conectadas para sus requerimientos, como lo demuestran los datos de Intensidad Media de Vehículos. Se trata de una carretera con un tráfico mínimo, como puede comprobarlo cualquiera que circule por ella. Sólo en la entrada de Badajoz (en los últimos 5 ó 6 kms. tiene un tráfico destacado, pero en este lugar la carretera fue transformada en autovía).  Un proyecto por tanto innecesario y derrochador, que sería el próximo y más grave impacto sobre San Pedro.

La primera y los puestos del 12 al 20 de las carreteras extremeñas según tráfico de vehículos

Quién tenía que ocuparse de proteger nuestra naturaleza se convierte en la práctica en el mayor agente impactante. En su mayor enemigo.

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